Caminar
¿El mejor ejercicio del mundo?

Cuando empezamos en esto de ponernos en forma y comer bien hay cosas que suelen aparecer bastante pronto en las conversaciones con entrenadores u otras personas que nos aconsejan inicialmente:

  • “¿Qué ejercicio debo hacer?”
  • “¿Cuáles son los mejores movimientos para tener abdominales o el culo duro?”
  • “¿Hago media hora o cuarenta minutos de cardio?”
  • “¿Entre ocho y diez repeticiones para definir no?”
  • “¿El truco está en descansar poco entre series verdad?”

Al igual que pasa con la comida, existe el mismo nivel de confusión y de información contradictoria con el ejercicio.

Afortunadamente, haciéndonos una sencilla pregunta antes de todo eso podremos ver por dónde tenemos que empezar:

¿Cuál creerías que es el principal problema de nuestra sociedad actual en relación a la salud y estado de forma?


¿Has visto Wall-E?
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No estamos diseñados para pasar todo el día sentados.

Vamos en coche de aquí para allá, buscamos asientos en el autobús como si fuéramos un halcón persiguiendo a su presa y la gran mayoría trabajamos con el culete pegado a la silla durante 8-10 horas diarias.

Añade la tendencia a sentarnos frente a la televisión para entretenernos y/o relajarnos, por lo que junto a las comidas y cenas diarias estamos hablando de unas 13-14 horas sentados.

Súmale las 8 horas que deberíamos dormir y estamos cerca de las 22 horas al día de inactividad.

Por mucho esfuerzo que pongamos en las otras 2 horas en “hacer ejercicio” será difícil hacerle creer al cuerpo que necesitamos adaptarnos a nada de eso. Nuestro cuerpo se adaptará a lo que hacemos durante la mayor parte del tiempo: estar sentados.

 

Lecciones que podemos aprender de Wall-E y nuestro pasado.

1. No estamos creados para dedicarnos a alcanzar “zonas óptimas de quema de grasa” como muchos gimnasios, entrenadores y programas nos quieren hacer creer. En el pasado nos movíamos para sobrevivir y realizar nuestras tareas diarias. Sin movimiento no había comida ni supervivencia; la opción de quedarnos el sofá porque teníamos estrés o estábamos cansados no existía.






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2. Nuestro cuerpo necesita una combinación de períodos de “relax y estrés” para desarrollar funciones y otras adaptaciones importantes.

En otras palabras: antes de lanzarte a hacer mil ejercicios que no has hecho jamás, empieza por caminar más frecuentemente y durante más tiempo.

Una vez hayas creado esa rutina de caminar más y veas los primeros resultados de pérdida de peso podrás plantearte otro tipo de ejercicios como pesas o algo que te suponga un poco más de reto.

¿Tienes un objetivo de físico un poco más allá del de perder un poco de peso? Pronto tendrás una guía en la que veremos qué es un entrenamiento efectivo para ese fin. Por ahora, si no lo tienes, crea el hábito de caminar. Complementará esos objetivos a la perfección.

Si empiezas con todo desde cero no existirá período de “relax” para el cuerpo y no estarás cumpliendo con lo necesario. Acostúmbrate a caminar más durante el día antes de pensar en nada más.

3. Sé consciente de tu entorno. Está creado para nuestra comodidad y eso puede significar más sedentarismo del necesario. 

Wall-E nos enseña ese futuro sedentario de manera un poco exagerada aunque acertada en mi opinión. Si no ponemos de nuestra parte no nos moveremos, el entorno que nos rodea está diseñado y evoluciona en dirección al mínimo esfuerzo.

No se trata de empezar a caminar 30km al trabajo ni de cargar con varios kilos de compra por las escaleras hasta la octava planta de repente.

Al igual que con la comida, empieza poco a poco. Puedes coger el ascensor o las escaleras mecánicas pero ten en cuenta las veces que te mueves durante el día e intenta alternar los períodos estáticos con movimiento.

Si trabajas sentado, levántate durante 2-3 minutos cada hora y camina por la oficina. Vé a la compra andando si te pilla relativamente cerca, aparca un poco más lejos de donde lo sueles hacer y camina un poco más.

Todo cuenta y poco a poco observarás que ser más activo no es más que una sucesión de decisiones que tomarás a diario; el principal objetivo será que esas decisiones se conviertan en hábitos para que no tengas ni que pensarlo. 


¿POR QUÉ CAMINAR?
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Caminar durante el día nos puede proporcionar todas las ventajas del “cardio” tradicional (correr, remar, nadar, etc…) sin todos los inconvenientes que éstos ejercicios tienen: desgaste y dolor de articulaciones debido a un uso repetitivo de las mismas así como un impacto hormonal negativo (pasarnos con el cardio puede generar una respuesta crónica de estrés en el cuerpo si no sabemos lo que hacemos con la nutrición y otros factores, por ejemplo).

Es conveniente. Puedes hacerlo en cualquier momento y lugar además de poder ser incluido dentro de cualquier parte de tu día (incluso en varias veces), no se trata de ninguna “sesión de entrenamiento” que tengas que planear previamente. No se necesita equipamiento ni gimnasio.

Es entretenido y estimulante. Salir a andar hace que tengamos una variedad de estímulos inconscientemente –edificios, árboles, restaurantes, personas, etc… Todo esto hace que, casi sin darnos cuenta, nuestra mente vuele libre, nos relaja y nos hace más creativos. La gran mayoría de ideas geniales que se conocen surgieron de caminatas por parte de sus creadores.

Es una gran herramienta para manejar el estrés. Con todo lo que tenemos en nuestras vidas a diario entre el trabajo y la “super-conectividad” en la que vivimos, andar es una gran manera de desconectar. Si tu trabajo o cualquier otro aspecto de tu vida te genera estrés, salir a caminar un rato te ayudará a vaciar esa cabezota. Es súper útil.

Todo esto sale de una de las personas más tozudas que puedas conocer (rara vez me encontrarás sentado o tumbado durante largos períodos de tiempo) y un adicto al trabajo (mi mente no me da un respiro y piensa mil cosas diferentes a la vez).

He intentado empezar a meditar cientos de veces por todos los beneficios que sé que provee pero no me funciona; mi “bichito” interior no me da un respiro.

Sin embargo, cuando estoy andando, puedo liberar mi mente y relajarme un poco.

Es como un estilo de meditación en movimiento que me permite apagar ese “bichito” interno durante media hora. Pruébalo, ¡quizás a ti también te funcione!

Puedes hacer varias cosas mientras caminas. De la misma manera que lo puedes utilizar para relajarte, caminar también puede ser una herramienta para ser más productivo. Puedes andar junto a un amigo o familiar para poneros al día. Puedes tener una reunión de trabajo un poco menos formal y aprovechar esos beneficios de creatividad que hemos mencionado antes (además de sorprender a potenciales clientes/socios/colaboradores). Yo suelo tener entrevistas y conversaciones mientras camino; me he dado cuenta de que me ayuda a gesticular de manera más realista que estando sentado y me encuentro más activo por el simple hecho de estar moviéndome. Hablar por teléfono es otra manera de aprovechar el tiempo mientras caminas. ¡No te limites!


En resumen, si estás empezando en esto del fitness o simplemente quieres añadir algo más de actividad a tu día, haz de andar la mayoría de esta nueva actividad.

No pienses en el gimnasio hasta que hayas creado el hábito de andar si nunca lo has hecho antes.

Saca un par de ratos de 20-30 minutos para ello, intenta dar unos 10.000 pasos mínimo al día pero no te obsesiones con ello. Vé poco a poco. Tu cuerpo y mente te lo agradecerán.

Quemar calorías es secundario y no debe ser jamás la principal razón por la que te mueves.

Aprende aquí a utilizar la dieta y no el ejercicio, para controlar las calorías y perder grasa.


 

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