Cuando comer da MIEDO

Destapando los mitos de la nutrición.

“Estudios demuestran que comer menos carbohidratos y más grasa reduce la mortalidad en un fuck-a-ton por ciento”

Cada día nace un nuevo artículo afirmando que según X descubrimiento el alimento Y o la bebida Z, son la solución a todos los problemas de obesidad, alergias e intolerancias alimenticias, y a la muerte en sí misma.

Con tanta información confusa, es normal no tener ni la menor idea sobre qué camino tomar cuando hablamos de la comida:

“Alto en proteína”

“Bajo en grasa”

“Alto en grasa y sin carbohidratos”

“Sólo proteína”

“Detox”

Una nota rápida:
Si me ves por el artículo haz click en mí——>1

El principal problema con transformar tu cuerpo por dentro y por fuera está en tu dieta.

Sí, el ejercicio también es importante, aunque para no desviarnos mucho del tema que queremos tratar, nos centraremos en la comida por ahora.

Es hora de abrir la mente y dejar de lado ciertos mitos y miedos mientras, al mismo tiempo, transformamos nuestro cuerpo.

¿Realmente necesitas comer pollo y brócoli?

Harto de leer artículos y libros llenos de referencias elegidas a dedillo, engaños, y trucos para vender más u obtener más clicks y visitas, decidí indagar y escribir un poco acerca de la “dieta perfecta”.

La “dieta perfecta” no es otra que la que puedas llevar el resto de tu vida sin privarte de nada, ni sentirte como un delicuente cada vez que comes algo fuera de la lista prohibida, o dejar de salir con amigos a cenar porque “no puedes”.

Nuestro amiguito el brócoli parece feliz. ¿Lo eres tú cuando le comes?

Normalmente cuando hablamos de dieta solemos hacerlo con el objetivo de perder algo de peso.

La mayoría de personas con ese objetivo quiere:

  1. Perder grasa.
  2. Verse mejor desnudos e ir a la playa sin complejos, por ejemplo.
  3. Mejorar un poco sus sensaciones, algún análisis raro, etc…

Para conseguir esto, están dispuestos a comer (o mejor dicho, a dejar de comer) lo que sea.

Pero, comer bien, perder grasa, y mejorar nuestra salud comiendo lo que nos gusta es bastante más sencillo de lo que nos quieren hacer creer.

¿Por qué lo harán tan complicado entonces?

La dieta del nutricionista.

Me encontraba algo confuso.

Decidí escribir a varios compañeros de profesión para que me dieran su opinión sobre el tema. Entre los participantes en mi pequeña encuesta se incluían nutricionistas y coaches con más de 50.000 seguidores en redes sociales, y varios compañeros de estudios con másters en nutrición, etc.

  • ¿Quizás la gente prefiere que sea complicado y no merece la pena perder el tiempo con esto?
  • ¿O quizás hemos olvidado los básicos de la nutrición a costa de más seguidores o clicks en nuestras páginas?
  • ¿He estado formándome del sitio incorrecto?

No hace falta que diga que es mucho más sencillo vender una “píldora mágica” que un plan de alimentación en el que la moderación sea la estrella.

Al igual que lo hacen cientos de personas, decidí conseguir un plan nutricional online por parte de cada uno de estos expertos.

Quería una opinión sobre el tipo de dieta que crearían para un cliente en busca de una alimentación óptima, con el objetivo de ver si tendrían en consideración las preferencias personales de cada uno y los elementos básicos de la nutrición, o si por el contrario valorarían más esos clicks y likes creando algo que no tendría mucho sentido pero sí audiencia.

Cada uno de ellos recibió el siguiente email:

_

¡Hola xxxx!

¿Cómo va todo?

Estoy escribiendo un artículo recopilando opiniones de expertos en el mundo de la nutrición y el fitness y sería un honor contar con la tuya.

Si pudieras crear una versión de la dieta más sana, sostenible y deliciosa que existe ¿cómo lo harías?

¿Cuál sería la prescripción para una “dieta perfecta”?

Me gustaria que resaltaras el principal ojetivo de dicha dieta en tu respuesta.(Por ejemplo, podría ser salud en general, pérdida de grasa, rendimiento deportivo u otro objetivo en particular).

Por favor se tan descriptivo como creas necesario e intenta asegurarte de que la dieta esté diseñada para promover adherencia, no queremos milagros de 4 semanas ¿verdad?

Gracias por tu tiempo ¡tus opiniones serán de gran ayuda!

Alberto

_

Para mi sorpresa, el email fué un éxito rotundo, y aunque tardé más de lo esperado en recibir y recopilar todas las respuestas, un 90% de los contactados me devolvieron el email con su dieta perfecta.

Ya que todos los que respondieron decidieron utilizar la pérdida de grasa como objetivo, me resultó sencillo agrupar todas para representarlas en porcentajes.

Veamos los más interesantes:

  • El 90% de las respuestas no recomendaban incluir pan, lácteos o cereales de ningún tipo. (¿Paleo?)
  • El 80% incluían “pollo y brócoli” en al menos 2 de las comidas del día. (Si haces el cálculo, según sus respuestas, la dieta perfecta es la que incluye pollo y brócoli en el 66% de tus comidas)
  • El 100% de los participantes no incluían ningún tipo de “comida prohibida” basados en la teoría de que para perder grasa, el helado, chocolate, y otros dulces no podían ser consumidos.
  • El 70% no permitía ningún tipo de condimento que no fuera aceite de oliva o de coco.
  • El 50% no mencionaba ningún tipo de carbohidrato en la dieta a excepción de algunas verduras. Ni siquiera una tímida patata hizo aparición en las “dietas perfectas” de estos expertos.
  • Por último, todos incluían algún tipo de barrita nutricional, batido de proteína, o polvos de otro tipo. (Herbalife, te estoy mirando a ti).

Entiendo que esto es una encuesta bastante informal y que no estamos hablando de ningún estudio científico de años de duración y cientos de reseñas pero, estas son las opiniones de expertos y sus observaciones sobre lo que sería una “dieta perfecta”.

Digan lo que digan, si todos han estudiado nutrición, todos y cada uno de ellos han aprendido lo mismo que yo. Exactamente los mismos básicos que aparecen en todos los libros sobre nutrición en cualquier idioma.

¿A qué se debe tanta diferencia de opiniones entonces?

Esta diferencia de opiniones suele basarse en experiencias personales y, por qué no decirlo, intereses económicos. (Herbalife, sigo mirándote).

En mis pocos años de experiencia he ido aprendiendo a base de tortazos y frustraciones, pero mi curiosidad y ganas de experimentar ganaban a las batallas perdidas, por lo que continué explorando.

A pesar de haber estudiado lo mismo, yo también me lancé a decir en su día que el gluten era el demonio, que todos los carbohidratos eran malos, y que había que comer “pollo y brócoli” para estar sanos.

Me volví loco.

Tomaba café únicamente por su efecto en mi sistema nervioso, añadía aceite de coco a todo pensando en sus mágicas propiedades, y por supuesto miraba a todos los que comían algo “prohibido” como si fueran delincuentes buscados por la CIA.

Por si mi dieta no fuera ya suficiente estrés, comencé a ganar peso aunque ni siquiera oliera alguno de esos “alimentos prohibidos”.

Tras perder 65kg el año anterior 2 y dedicar tanto tiempo y esfuerzo a estudiar esto de la nutrición, puedes imaginarte como me sentía al ver que no tenía ni idea de qué estaba pasando.

Estaba cegado por lo que estos “expertos” a los que seguía tenían que decir y pensaba que era mi cuerpo el que estaba roto.

Estaba en el camino equivocado. ¿Qué podía hacer?

La mayoría de planes nutricionales –y los “expertos” que los crean– no tienen en cuenta al cliente y su principal objetivo, hacer que sea algo para toda la vida.

Tomé la decisión de empezar de cero, repasé mis libros y volví a mis básicos.

Dejé de ver la comida como “buena” o “mala”, y empecé a incluir variedad en mi dieta mientras comía lo que me gusta, no lo que se suponía que eran súper alimentos.

¡No pensaba dejar de comer gofres el resto de mi vida así que tenía que encontrar alguna solución!

¿El Resultado?

Un año más tarde, después de llevar todo ese tiempo creando nuevos hábitos y dejando miedos atrás, me aposté con algunos compañeros a que podía perder grasa mientras me comía medio litro de helado todos los días.

No solo gané la apuesta y unos días de vacaciones extra, también descubrí que podemos saber mucho sobre los básicos de la nutrición, pero si la mente no nos acompaña no llegaremos muy lejos.

La gran mayoría de los planes nutricionales y creencias en la dieta se basan en el miedo a ciertas comidas, el utilizar métodos mágicos, y cualquier otra cosa que resulte “innovadora”.

Todos estos planes suelen fallar por los límites impuestos (dile a un niño que no haga algo y verás), por la falta de alternativas, y porque nadie en su sano juicio debería estar dispuesto a dejar de comer todo lo que le gusta.

Tu abuela tenía razón, se puede comer de todo en su justa medida.

¿Qué significa eso?

  1. Sí, debes comer verduras, fruta y una cantidad probablemente mayor de la que imaginas de proteína a diario. 
  2. También deberías intentar cocinar la mayoría de tus comidas.
  3. Tampoco sería mala idea el no basar tu alimentación en paquetes precocinados de súper, o take-away de los restaurantes del barrio.

Pero eso no significa que todas esas cosas sean la causa de la obesidad, enfermedades y otros titulares que vuelan por ahí.

Piensa un poco.

Como puedes imaginar, ese razonamiento vende mucho menos que el de solucionar todos tus males simplemente dejando de comer pan porque es el demonio,3 o evitando el azúcar porque es adictivo. 4

Me encanta el pollo, y probablemente lo consumo 3–4 veces por semana.

Pero incluso yo sé que no comería pollo 2 veces al día durante el resto de mi vida, por mucho que un nutricionista experto me dijera que es parte de la “dieta perfecta”.

Comidas buenas vs comidas malas. Cuando el miedo vende.

El objetivo de esta prueba no era otro que el de crear una dieta sostenible, efectiva y que se pudiera disfrutar.

¿Realmente creen estos expertos que las dietas que han creado son apetecibles? ¿Hay algo más detrás de todo esto?

Una parte de mi piensa que están explotando sin ningún pudor la inocencia y el desconocimiento de la gente, creando un temor y un sacrificio totalmente innecesario.

La otra parte, piensa que estos expertos están estancados en la teoría de “comidas buenas vs comidas malas”.

Este es uno de los problemas con la dieta Paleo, por ejemplo.

El concepto de que puedes comer tanto como quieras de lo que existía en la prehistoria sin consecuencias está equivocado, y mucha gente se lo toma al pie de la letra.

Engullen miles de calorías adicionales de frutos secos, aceites y otras cosas, que aunque sean muy nutritivas, contribuyen a que no consigan sus objetivos.

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Yo en el paleolítico. Encontrar helado en aquellos tiempos era bastante más complicado.

Una dieta que minimiza el uso de alimentos ultraprocesados es bastante acertada, 5  pero creo que la teoría del “blanco y negro” es el verdadero problema con el que nos encontramos aquí.

Lo he mencionado muchas veces, a no ser que tengas un problema diagnosticado con el gluten, puedes comer pan y no engordar o tener problemas de ningún tipo. 6

Lo mismo aplica a la pasta, patatas, arroz y sí, incluso helados.

A pesar de todo esto, demasiada gente sigue pensando aún que estas comidas están prohibidas porque es lo que todos estos “expertos” les han estado diciendo constantemente.

(Vale, no todos, pero sí los suficientes como para querer dedicarle un artículo al tema)

Esta es la razón principal por la que todo el mundo odia hacer “dieta”, los expertos o gurús a los que siguen hacen de todo esto una experiencia horrible.

Por supuesto, también estan aquellos que apuestan por una teoría de dieta más flexible, y en la que la educación de esos principios básicos que he comentado antes juega un rol muy importante.

Una idea genial y que ayuda a comprender mejor el funcionamiento del cuerpo humano, la ecuación de las calorías y por qué los macronutrientes son importantes.

El problema con esto aparece cuando los que lo practican intentan llevarlo al extremo y alimentarse a base de pizzas, helado y gominolas.

¿Se puede comer todo eso? Por supuesto que sí.

¿Alimentarse sólo de eso? No tan recomendable. 7

¿Puedes comer pizza y perder peso? ¿Las “toxinas”, te oigo decir? ¿El gluten? Deja el miedo para las alturas o los tiburones, come lo que te gusta.

Tu dieta debería ser un plan para incluir tus comidas favoritas, y no uno en el que la lista de prohibiciones no te dejen vivir.

Creando tu “Dieta Perfecta”

Seguramente te encuentres incluso más confundido que antes de leer todo esto.

Es normal, todos hemos pasado por eso y si actualmente estás haciendo algún tipo de dieta, o sigues a alguno de estos gurús te será complicado liberar tus pensamientos.

Tranquilo, no he escrito esto para convencerte de nada. Nunca sigas el consejo de un tío que come helados todo un mes para perder grasa.

Escribo esto porque al igual que yo, existen miles de personas apasionadas ahí fuera que están dispuestas a ayudarte, y enseñarte los básicos de la nutrición y el fitness para que consigas tus objetivos y vivas más feliz.

Sólo necesitamos amplificar sus voces y abrir las mentes de la gente.

La dieta más sana o “perfecta” es aquella que tiene en cuenta tanto tus necesidades nutricionales –proteína (carne, pescado, legumbres, huevos, lácteos), grasa (aceites, frutos secos, aguacates, mantequilla) y carbohidratos (frutas, verduras, arroz, patatas, cereales)– como tus necesidades personales, aquellas comidas que disfrutas y que no puedes, ni debes dejar nunca.

Si tu dieta es religiosamente “comida real” que sea porque tú lo has elegido así.

No porque creas que es la única manera de estar saludable y mejorar tu cuerpo, o por miedo a que las otras comidas estén dañando tu salud.

Acabemos con el debate de una vez por todas, y dejemos de poner etiquetas de “malo o bueno” a lo que comemos.

Un poquito más de comprensión y educación pueden significar mucho en la forma de alimentarte durante el resto de tu vida.

Disfruta de esa decisión, aprende todo lo que puedas y vive con libertad.


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